Apóstoles, compañeros, mártires

San Simón y San Judas apóstoles

San Simón y San Judas Tadeo, elegidos para ser parte de los doce, fueron testigos de Cristo, llevando la Buena Nueva hasta el último día de sus vidas.

Entre los dos, el más conocido por la religiosidad popular es San Judas Tadeo, esto gracias a unas revelaciones a Santa Brígida, donde el mismo Jesús le recomendaba pedir su intercesión para ciertos favores.

Ambos fueron elegidos para completar el número de los doce apóstoles que acompañaron a Jesús. Iban juntos todo el tiempo, es por ello que la Iglesia los celebra el mismo día.

Celo incansable

A Simón se le llama el Zelote o Celote. Este apelativo ha sido interpretado como que él formaba parte de ese grupo revolucionario que buscaba la liberación del pueblo de Israel. Pero se entiende también por el celo por el cumplimiento de la ley y las tradiciones.

Un relato apócrifo cuenta que Simón sí formó parte de los Celotes, pero al conocer a Jesús, su corazón y su celo se volcaron a la proclamación del Evangelio. Ese es el efecto de las palabras de Cristo en los corazones, cuando se persigue la verdad de corazón. Esa transformación operada en Simón, y en cuantos recibimos la Palabra de Dios con corazón sincero, nos lleva a compartirla, a llevarla “hasta los confines de la tierra”.

San Simón Apóstol

Diversas tradiciones sitúan a Simón predicando en muchas ciudades del mundo antiguo, y muriendo a causa del Evangelio. La corona del martirio era algo muy deseado por los antiguos cristianos, querer entregar su vida, dar su sangre por el Evangelio, como Jesús. A nosotros nos toca morir cada día al temor, a la vergüenza de hablar de Él, pero sobre todo de dar testimonio de Cristo con nuestra vida.

¿Cuánto celo por el Evangelio tenemos en este momento?

Valor para proclamar la fe

No había un solo Judas entre los doce, como bien sabemos. El Evangelio lo cita como Tadeo, hermano de Santiago, o más precisamente como “no el Iscariote”, para distinguirlo del otro. El término Tadeo quiere decir “valiente para proclamar la fe”, algo muy importante para ser un apóstol.

La única escena del Evangelio en la que participa activamente Judas, la encontramos en la última cena, en el Evangelio según San Juan, cuando le pregunta a Jesús: “«Señor, ¿por qué hablas de mostrarte a nosotros y no al mundo?» 23.Jesús le respondió: «Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará. Entonces vendremos a él para poner nuestra morada en él.»” (Juan 14, 22-23).

San Judas Apóstol

Su actitud demuestra una preocupación por los demás, los que no son de los doce, por el resto del mundo. Por ello es que algunas versiones antiguas denominan a Judas, también, como “zelota” o “celante”, debido a su celo apostólico.

A él se le atribuye la última de las cartas apostólicas, en la que quiere alertar a los cristianos frente a quienes ponen en peligro la integridad de la fe e inducen a actitudes libertinas. Si vemos a nuestro alrededor, ese peligro es cosa de todos los días.

¿Tendríamos el valor de denunciar esos intentos de corromper la fe? ¿Seríamos capaces de proclamar la verdad del Evangelio en medio de tantos que buscan destruir la Iglesia con ideas equivocadas y perniciosas?

Ambos apóstoles dieron su vida por el Evangelio. Las muchas tradiciones ubican a ambos en muchas ciudades y cuentan su muerte de muchas maneras. Lo esencial es que vivieron y murieron por el Evangelio, ambos tuvieron un gran celo apostólico y se enfrentaron con firmeza ante aquellos que querían destruir la Iglesia fundada por Cristo.

¡Es nuestro turno ahora!

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