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AYUNO Y ABSTINENCIA Ayunar es dejar de comer. Abstinencia, dejar de comer ciertos tipos de alimentos. En Cuaresma, el Ayuno y la Abstinencia se practican como un medio para la santidad. Van más allá del dominio de uno mismo por los alimentos en nuestras acciones y pensamientos. Por el ayuno y la abstinencia revaloramos y reconocemos la necesidad de Dios en nuestras vidas, puesto que somos seres dependientes de su voluntad para poder vivir. Además, reflexionamos sobre el ayuno que otros hermanos no viven sino padecen involuntariamente. No todos practican el mismo tipo de Ayuno o Abstinencia. Por ejemplo, para algunos es más conveniente como práctica espiritual el dejar de consumir cierto alimento que dejar una comida completa. Todo depende de a qué nos llame el Señor, y para percibir su voluntad, antes de cualquier ayuno, debemos practicar la oración y así conocer qué será más provechoso para nosotros. También, el dejar de realizar alguna actividad que disfrutamos, como ver la televisión, ir al cine, o quizá navegar por Internet, pueden también ser una forma de ayuno. Sin embargo, el mejor ayuno que uno puede practicar, es el ayuno del pecado. Los católicos, según la Iglesia, estamos llamados a Ayunar obligatoriamente el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. En Cuaresma, debemos organizar un plan de ayuno, que podría realizarse, por ejemplo, una vez por semana. La abstinencia sí debemos realizarla de forma perenne, en todo este tiempo. Sea cual fuere la forma de ayuno a practicar, desde la Biblia el Señor nos llama a realizarlo con entusiasmo y alegría: “Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se los digo: ellos han recibido ya su premio. Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello. No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará”. (Mateo 6, 16-18) El Ayuno es una práctica muy antigua en la Iglesia. Permite madurar en la fe y en la paciencia. Es deber nuestro realizarlo como cristianos. |
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