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ORACIÓN EN CUARESMA La oración, en el tiempo de Cuaresma, debe tener un rasgo diferencial: el recogimiento del corazón. Jesús es claro cuando habla de orar: No hacerlo públicamente, como los hipócritas, sino hacerlo en secreto, para que sólo Dios, quien ve lo secreto, escuche nuestras palabras. En este tiempo de reconciliación, a través de la oración podemos ofrecerle al Señor nuestro arrepentimiento por los pecados cometidos. La oración debe envolver todos nuestros esfuerzos por volver a Dios: nuestros ayunos, nuestra abstinencia, nuestra limosna, nuestra ayuda a los pobres. Realizar estas formas de penitencia sin una oración profunda y sincera, no tendría sentido. La oración debe ofrecer el ambiente propicio para que nuestros esfuerzos de conversión valgan la pena. Pero no podemos tampoco dejar a un lado las celebraciones comunitarias, tan importantes como la oración personal. Rezar el Vía Crucis y meditar a través del Rosario con nuestra familia, vecinos o parroquia, especialmente con los misterios dolorosos, nos ayudará a conocer y revalorar el sufrimiento que padeció Cristo por redimirnos y salvarnos del mal. Orar en Cuaresma es imprescindible para pedirle al Señor que, con su infinita misericordia, nos perdone y nos proteja de las tentaciones del pecado, para que aprendamos a decirle sí a él y a su plan de salvación, y llegar renovados a la Pascua. |
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