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VIVIENDO LA CUARESMA
Cada tiempo litúrgico tiene un objetivo. La Cuaresma busca la preparación y la reconciliación de los cristianos con su Creador. Pero ¿cómo vivirla de manera práctica?
Presentamos aquí algunas sugerencias.
- El Sacramento de la Reconciliación es muy importante durante la Cuaresma. Permite descargar nuestras faltas y sentirnos libres de corazón a través de la absolución de nuestros pecados. Es necesario, antes de recibir este sacramento, un buen examen de conciencia.
- El Rezo del Rosario nos permite meditar a través de los misterios diversas escenas que podemos asimilar en nuestras vidas, reconociendo la presencia del amor que Dios tiene por nosotros. Los misterios dolorosos ayudan a contemplar más el dolor, el sufrimiento que Cristo padeció por salvarnos.
- El Vía Crucis, forma de piedad popular muy practicada en estos 40 días de reflexión. Es también muy aleccionador. Recordando a través de las estaciones los diversos momentos de la Pasión de Cristo, vivimos más el sacrificio que Dios hizo por nosotros al entregar a su único hijo por nosotros.
- El Vía Matris. Siguiendo el Modelo del Vía Crucis, se practica el Vía Matris. Se trata de reflexionar la Vida de la Virgen María como un camino de fe y de dolor.
- Veneración de Cristo Crucificado. Contemplar a Cristo en la cruz es ser testigo del sufrimiento que soportó por nosotros. Esta práctica permite percibir a los creyentes el dolor que padeció por nuestros pecados, y nos lleva a un mayor sentimiento de arrepentimiento por nuestros pecados. Sin embargo, no debemos olvidar explicar el sentido que tiene la cruz como símbolo de victoria sobre la muerte.
- Lectura de la Pasión del Señor: Los días miércoles y viernes es muy recomendable la lectura de la Pasión del Señor. Esta parte del Evangelio suscita sentimientos de auténtica piedad: arrepentimiento de las culpas cometidas, compasión y, sobretodo, la comprensión de la Muerte de Cristo como remisión de nuestros pecados.
- Retiros y Jornadas: Practicar ejercicios de espiritualidad es analizar, profundizar y mejorar nuestra relación con Dios. En Cuaresma, durante jornadas y retiros, personales o comunitarios, esto sirve para acercarnos espiritualmente a Dios.
- Cursos de Formación - Catequesis: Mejorar nuestro conocimiento religioso acrecienta nuestro amor por la Iglesia y, sobretodo, nuestro amor por Dios. Los cursos de formación y otras formas de catequesis permiten comprender más el amor que Dios tiene por nosotros y perdonarnos.
- El Ayuno y la Abstinencia: Dejar de percibir voluntariamente ciertos alimentos o gustos personales (abstinencia) o dejar de comer (ayuno) y ofrecer este acto a Dios nos santifica. A la vez, nos identifica con otros hermanos que sufren hambre y es un aliciente para hacer un sacrificio por ellos.
- Dar limosna: Participar aliviando el dolor de otro hermano y compartir su sufrimiento dejando de lado nuestro egoísmo y haciendo un esfuerzo por ellos es santificarnos. Es un deber del corazón aprender a compartir, y más aún en Cuaresma.
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