Advocaciones Marianas
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
Fiesta: 01 de Enero
En esta fiesta recordamos y reflexionamos sobre el misterio de la maternidad de María.
Fue Pío XI quien instituyó la solemnidad de Santa María Madre de Dios, que inicialmente se debía celebrar en octubre, pero, por la reforma del calendario en el Concilio Vaticano II, pasó a celebrarse el primero de enero. La fecha es ideal, pues ahora empezamos el año acompañados de su protección maternal a la vez que culmina de una forma excelente el tiempo de Navidad.
María es reconocida como verdadera Madre de Dios por recibir al Verbo hecho Carne engendrado por Dios Padre en su corazón y cuerpo. Esta declaración fue fruto del Concilio de Éfeso realizado en el año 431. Al final del mismo, y como muestra de confianza, los obispos asistentes salieron cantando: “Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén”.
Y es que Cristo se hizo hombre nacido de una mujer: María de Nazareth.
María, al ofrecerse como Madre, colaboró generosamente en el plan de salvación. Con su “Hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1, 38) entregó su ser a Dios para portar a Cristo como Hijo suyo, asumiendo la gran responsabilidad que ello traía. Realizó su labor con total feminidad, nobleza y plenitud, y santificada por el Espíritu Santo, revalorando la vocación natural de la maternidad. Además, Dios, al hacerse hombre naturalmente, enalteció y perfeccionó aún más la labor de madre que tiene toda mujer.
La Iglesia observa con mucho respeto y admiración esta tarea de María, y se esfuerza por ofrecer a sus miembros ese mismo ardor y cariño con el que la Madre del Señor cuidaba de Jesús.
El amor maternal de María también anima la misión apostólica de la Iglesia, la cual busca nacer ese sentimiento de hijos de María en todos los corazones de sus fieles, los que, por seguir a Cristo, nos convertimos en hijos suyos espiritualmente.
María es modelo de entrega y amor. La Iglesia y toda madre debe seguirlo siempre.
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