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Advocaciones Marianas
Nuestra Señora de Lourdes
Fiesta: 11 de Febrero

En una gruta de Lourdes, en Francia, una niña llamada Bernardette Soubirous tuvo una experiencia que cambiaría su vida para siempre, a la vez que reafirmaría la fe de la Iglesia en la Virgen. Bernardita, como es su nombre en castellano, era una niña que por ese entonces contaba con 14 años de edad.

Junto con dos amigas suyas, fue en busca de leña para su hogar. Mientras estaban en camino, Bernardita tuvo que quedarse junto a un riachuelo pues no podía cruzarlo. Las aguas estaban muy heladas y ella sufría de asma. Como no podía mojarse, sus dos amigas fueron a buscar las maderas.

En ese instante vino un viento fuerte que le hizo voltear la cabeza hacia arriba. De pronto, vio en una gruta, por encima de un árbol, la imagen de la Virgen María. Estaba vestida toda de blanco, con un cinturón azul puesto y con un rosario entre sus manos. Además, traía una rosa dorada en cada pie.

Bernardita se quedó absorta con la imagen. Decidió arrodillarse y sacar su camándula para empezar a rezar el Rosario. Cuando ella recitaba las Ave Marías, la Señora la escuchaba sin decir nada, pero seguía con sus cuentas el rezo. Cuando ella decía el Gloria, la Señora la acompañaba, agachando un poco la cabeza a modo de reverencia. Al culminar la oración, la Señora le ofreció una sonrisa, al tiempo que retrocedía y desaparecía en las sombras de la gruta.

Días más tarde, la Virgen se le volvió a aparecer a Bernardita en el mismo lugar. La madre de Bernardita pensó que ella le estaba inventando cuentos, por lo que le prohibió que vuelva a la gruta de Lourdes.

Muchos de los amigos de Bernardita le pedían que vuelva a la gruta. Su madre, entonces, le dijo que le pidiera permiso a su padre. Él le permitió volver el día 18 de febrero. Bernardita volvió a la gruta con un grupo de personas que iban preparadas con agua bendita y rosarios para aclarar y confirmar lo narrado. Al llegar, todos empezaron a rezar el rosario. Cuando estaban en el tercer misterio, la Señora volvió a aparecer por tercera vez. La única que lograba verla era Bernardita. Le alcanzaron el agua bendita y echó unas gotas en el lugar. La Señora sonrió e hizo la señal de la cruz. Luego, Bernardita le dijo: “Si vienes de parte de Dios, acércate”. La Señora, entonces, dio un paso adelante. Luego la Virgen le dijo: “Ven aquí quince días seguidos”. Bernardita prometió hacerlo y la Señora agregó: “Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro”.

Entre el once de febrero y el dieciséis de julio de 1958 hubo 18 apariciones. La palabras de la Virgen no eran muchas. El hecho que más destacó fue la aparición de una fuente de agua que brotó súbitamente junto a lugar de las apariciones. Se cuentan muchos milagros fruto de esa fuente y sus aguas benditas.

 


"Mi agradecimiento sería compartir aquella paz, amor, y unión que yo experimenté en un hogar donde se rezaba el Rosario. Esto sería mi misión y también sería el poder y energía de mi sacerdocio. Así nació la Cruzada del Rosario en Familia."

Padre Patrick Peyton, CSC
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Ultima actualización: 12/12/2007

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