¿Para qué se transfiguró Jesús?

 

 

La Transfiguración de Jesús

La Transfiguración es una de las escenas más impresionantes del Evangelio. ¿Por qué ocurrió, cuál era su propósito?

Mateo, Marcos y Lucas narran, cada uno, la escena de la transfiguración de Jesús, pero Lucas nos da más detalles. Resumiendo, Jesús sube al monte a orar con Pedro, Santiago y Juan; ellos se quedan dormidos; Jesús se vuelve luminoso y aparece acompañado de Moisés y Elías; una nube los cubre y una voz proclama la divinidad de Jesús.

Pero, ¿cuál era el propósito de este acto delante de, únicamente, tres de sus discípulos? El Catecismo de la Iglesia Católica nos da luces sobre la razón de esta escena. (cf. CIC 554 a 556, 568) Este propósito afecta no solo a los apóstoles, sino también a nosotros..

Fortalecer la fe

Hacía poco que Jesús había hecho el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, una gran demostración del poder divino del Maestro. Había preguntado más adelante a sus apóstoles quién decían ellos que era él, y Pedro movido por el Espíritu Santo hizo su tan conocida proclamación de fe. Después de esa escena, les dijo lo que iba a padecer. Eso debió asustarlos y desanimarlos, sin duda. La transfiguración mostró a los discípulos la gloria de Jesús, para prepararlos y fortalecerlos ante la proximidad de la pasión de Cristo.

¿Crees realmente que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Crees en su poder? ¿Qué necesitas para creer? No hemos presenciado la transfiguración, pero Jesús nos dice “dichosos los que creen sin haber visto”. Pide al Señor el don de la fe, y cree en sus promesas.

Subir a la montaña

Las montañas han sido lugar de encuentro con Dios desde el Antiguo Testamento. No extraña que esta vez, Jesús se retire a una para orar, y llevara con él a tres de sus discípulos. Esta subida a la montaña, el Catecismo la describe como una preparación a la subida al Calvario, lugar de muerte, pero también de glorificación, pues la cruz es solo un paso para llegar a la resurrección.

Jesús quiere que subamos a la montaña a orar, a un lugar especial donde nos encontraremos con Dios, como lo dice en el Evangelio “cuando ores, entra en tu cuarto y ora a tu Padre que está en lo secreto (…)”. Jesus siempre se apartaba para orar, para hablar a solas con el Padre. ¿Tú tienes un lugar especial para hablar con Él? ¿Buscas un lugar íntimo, “secreto”, para hablar con Dios?

La Transfiguración de Jesús

 

La esperanza de la gloria

Transfigurar quiere decir transformar, cambiar de forma. Jesús se presentó entre los hombres con forma humana, nacido de mujer, Dios y hombre verdadero. Su esencia es divina, por ser Hijo de Dios, y esa divinidad es la que se manifestó en la transfiguración. Su rostro se volvió luminoso, todo Él irradiaba una gran luz. Al verlo, los apóstoles (cuando se despertaron), vieron a un Jesús glorificado. Debió ser una escena impresionante. Por ello la reacción tan desatinada de Pedro, al sugerir quedarse y construir tiendas. Esa visión de la gloria de Dios, certificaba por sí sola la esperanza de gloria para todos nosotros.

¿Podemos ver manifestaciones de la gloria de Dios entre nosotros hoy? ¿Cuántas cosas cotidianas vemos sin apreciarlas, siendo muestras de la misericordia y la gloria de Dios con nosotros? El solo hecho de poder estar leyendo este artículo, poder ver, tener un dispositivo donde leerlo, entre otras cosas tan “comunes y simples”, son regalos de Dios, muestras de su gracia con nosotros.

En resumen…

Todos los días tenemos luchas, necesitamos fortalecer nuestra fe para salir victoriosos. Para ello necesitamos subir a la montaña, para encontrarnos con Dios en lo secreto, y tomar conciencia, “ver” las muestras de la gloria de Dios en nuestras vidas, para ser agradecidos y mantener viva la esperanza en las promesas de aquél que “pasó haciendo el bien”

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