Reconoce, cristiano, tu dignidad

San León Magno

San León Magno fue un gran líder de la Iglesia y un sabio pastor. S.S. Benedicto XVI dijo que fue “verdaderamente uno de los más grandes Pontífices que han honrado la Sede de Roma”.

El Papa León vivió en una época muy difícil, durante las invasiones bárbaras, una crisis social que había empujado al pontífice a asumir un papel protagónico destacado durante las crisis civiles y políticas.

La sabiduría de sus discursos, llenos de referencias a la Palabra de Dios, ha llegado hasta nuestros tiempos. Su defensa de la doble naturaleza de Cristo y la dignidad del ser humano, siguen siendo actuales. A través de sus palabras, Dios mismo nos ha dejado una herencia muy valiosa.

Reconoce, cristiano, tu dignidad

“(…) puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas (…)”

Con estas palabras, el Magno Pontífice animaba entonces a los cristianos a no perder de vista nunca su herencia divina, el ser hijos de Dios, herederos del Cielo. Necesitamos recordar estas palabras todos los días para que, acogiendo las palabras del Papa León. no olvidemos que “(…) fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios.”

Te has convertido en templo del Espíritu

El pastor, preocupado por la santidad de su grey, le recuerda que, no solo tiene filiación divina, sino también es morada del mismo Espíritu Santo gracias al sacramento del bautismo. Esta misma exhortación se dirige a nosotros, para no olvidar que Dios está con nosotros y en nosotros, desde el Bautismo.

“(…) no se te ocurra ahuyentar con tus malas acciones a tan noble huésped, ni volver a someterte a la servidumbre del demonio: porque tu precio es la sangre de Cristo.”

San León Magno

La señal de la cruz hace reyes a todos los regenerados en Cristo

“(…) y la unción del Espíritu Santo los consagra sacerdotes”

Por el bautismo recibimos las tres dignidades: Sacerdote, Profeta y Rey. Entendidas dentro de la fe, somos sacerdotes porque nuestra vida está llamada a ser una alabanza y celebración de la grandeza de Dios. Somos profetas por el llamado también a proclamar la Palabra de Dios con nuestra vida, a la luz de las Escrituras. Y somos reyes porque, por el sacrificio de Cristo en la cruz, hemos sido liberados de la esclavitud del pecado, y somos libres, linaje escogido.

“(…) todos los cristianos espirituales y perfectos deben saber que son partícipes del linaje regio y del oficio sacerdotal.”


Fuentes:

5 Citas de San León Magno que recuerdan lo importante que es ser hijo de Dios

Audiencia General de S.S. Benedicto XVI, Miércoles 5 de marzo de 2008


 

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