Instrucciones básicas para el rezo del
Santo Rosario
Mientras se sostiene el Crucifijo hacer la Señal de la Cruz y luego se recita el Credo.
- En la primera cuenta grande recitar un Padre Nuestro.
- En cada una de las tres siguientes cuentas pequeñas recitar un Ave María.
- Recitar el Gloria antes de la siguiente cuenta grande.
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Anunciar el primer Misterio del Rosario de ese día y recitar un Padre Nuestro en la siguiente cuenta grande. Los Misterios Gozosos son meditados los lunes y sábados, los domingos de Adviento y domingos después de la Epifanía hasta la Cuaresma. Los misterios Dolorosos son meditados los martes y viernes, y los domingos en Cuaresma. Los misterios Gloriosos son meditados los miércoles y domingos desde la Pascua de Resurrección hasta Adviento. Los Misterios Luminosos son meditados los jueves.
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En cada una de las diez siguientes cuentas pequeñas (una decena) recitar un Ave María mientras se reflexiona en el misterio.
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Recitar un Gloria luego de las diez Ave Marías. También se puede rezar la oración de Fátima.
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Cada una de las siguientes decenas es recitada de la misma manera: anunciando el correspondiente misterio, recitando un Padre Nuestro, diez Ave Marías y un Gloria mientras se medita en el misterio.
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Cuando se ha concluido el quinto misterio el Rosario suele terminarse con el rezo del Salve Reina.
INDICACIONES PARA EL BUEN REZO DEL ROSARIO
En primer lugar, debemos resaltar la importancia de la postura corporal. Para el ser humano el cuerpo es un medio de expresión, nos manifestamos a través de él. Todo gesto es un rasgo de nuestra persona y a cada gesto le corresponde, además, una vivencia interior. Por ello, es aconsejable, buscar y adoptar siempre una postura más adecuada al tipo de oración o rezo que estemos realizando: adoración, alabanza, súplica, etc. Recuerda que cada vez que estemos dispuestos a rezar el Rosario, debemos crear el ambiente adecuado para que no caigamos en la tentación de distraernos y estropear nuestro encuentro con Jesús y con nuestra Santa Madre María. La contemplación de la naturaleza, como estar frente al mar, en un campo, parque o en una habitación vacía con una luz tenue de una vela que alumbre, nos favorecerá este momento. Es conveniente, callar todos los ruidos, preocupaciones, pensamientos y distracciones que impidan centrar la atención solo y exclusivamente en su persona. El silencio interior y exterior, debe ir acompañado de una actitud de disponibilidad y entrega, abiertos siempre a la voluntad del Padre, en el rezo meditado. Se debe rezar de manera creativa, haciendo uso de la Biblia, visualizar íconos e imágenes sagradas de los misterios o cantar canciones religiosas, alusivas a la Virgen María. No permitas de ninguna manera que la recitación repetitiva del Rezo del Santo Rosario se convierta en algo aburrido o sin sentido, sobre todo cuando oras en grupo o en comunidad.
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