Después de cada decena, diga la siguiente oración pedida por la Virgen María en las apariciones de Fátima:
"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados: sálvanos de los fuegos del infierno, conduce nuestras almas hacia el Cielo, especialmente aquellas más necesitadas de Tu Misericordia."
"Mi agradecimiento sería compartir aquella paz, amor, y unión que yo experimenté en un hogar donde se rezaba el Rosario. Esto sería mi misión y también sería el poder y energía de mi sacerdocio. Así nació la Cruzada del Rosario en Familia."
Padre Patrick Peyton, CSC
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