San José, modelo de obediencia y fe para las familias

San José y la Sagrada Familia

La presentación
por: P. Jilson Tom, C.S.C.

Su “SI” al desafiante rol de padre adoptivo del Hijo de Dios y cabeza responsable de la Sagrada Familia, habla muchísimo acerca de la fe y obediencia a Dios de José. En cumplimiento de la profecía, Dios escogió a José, un descendiente de David de la tribu de Judá, para participar de Su plan de salvación. Él iba a ser el guardián del Mesías, aquél que salvaría a Su pueblo de sus pecados.

Dios se le acercó en la noche por medio del ángel, que le dijo, “José, hijo de David, no temas llevar a María, tu esposa, a tu casa. Pues fue por medio del Espíritu Santo que el niño fue concebido en ella. Ella dará a luz un hijo, y tú le llamarás Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados.”

José obediente

José no dudó en obedecer, a pesar de la incertidumbre y dificultades que venían con su obediencia. El pedido del angel lo confundió, porque la ley judía exigía que el hombre se divorcie de aquella mujer que se halle embarazada fuera del matrimonio. Su primera reacción fue repudiar a María en secreto, pero el ángel le dijo que la lleve a su casa, y así lo hizo.

Él obedeció porque, como un devoto judío, aprendió a escuchar a Dios y confió en Él. El llevar a María a su casa fue el punto de inflexión del llamado de José a ser padre adoptivo de Jesús y, más tarde, de la Iglesia universal. Su adherencia a este llamado de Dios fue radical y requeria fe y valor, considerando su formación judía. Aún así, su obediencia radical nos habla claramente de que la obediencia es tanto crítica como esencial para nuestra fe.

Juan Pablo II y San José

En su discurso público, con ocasión de la solemnidad de San José, el 19 de marzo de 2003, San Juan Pablo II explicó esta “justa” característica de San José como una “actitud de apertura total a la voluntad del Padre Celestial, Él esperaba el llamado de lo alto y, en silencio, respetó el misterio, dejándose guiar por el Señor.” Una vez que José dijo “SÍ», su realidad cambió. Empezó su viaje silencioso de servicio diario como esposo responsable, humilde y confiable, capaz de un amor casto y sobrenatural por su esposa, María, y guardian del Redentor.

En su encíclica “Redemptoris Custos”, dedicada a José, el Guardián del Redentor, San Juan Pablo II una vez más resalta la naturaleza obediente única de José. Él dice “A través de su total abnegación, José expresó su generoso amor por la Madre de Dios y le dio el “regalo de sí mismo” como esposo. A pesar que decidió dar un paso atrás para no interferir en el plan de Dios, que se realizaba en María, José obedeció el mandato explícito del ángel y llevó a María consigo a su casa, respetando el hecho de que ella le pertenecía exclusivamente a Dios”. ¡Qué gracias de obediencia y fe Dios le otorgó a San José para entender esto en su corazón!

El modelo de San José

San José es el modelo perfecto de obediencia, sometiendo su vida, su voluntad, sus deseos al llamado que Dios le había confiado. Él se dejó guiar por un misterioso plan que su intelecto no entendía y que no iba con su voluntad. Su vida nos enseña que en la pobreza de nuestra voluntd podemos encontrar riqueza. San José encontró esta riqueza diariamente durante su crianza y cuando él y María se entregaron devotamente a criar a su hijo, Jesús. Como José, debemos obedecer a la llamada de Dios y aceptar su voluntad, la voluntad de Dios disipa nuestras dudas e incertidumbres,

Imitemos la unidad de la Sagrada Familia, sostenida firmemente por la fidelidad a la alianza de amor que se manifestó en su constante comunión de Corazones. Aprendamos de San José la armonía entre la meditación de la Palabra y nuestras tareas diarias con un corazón contemplativo, para imitar a San José en la obediencia a Dios. ¡Obediente José, ruega por nosotros!

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