De Saulo a Pablo

Saulo derribado

La Iglesia celebra la conversión de San Pablo, de ser perseguidor de cristianos a dar su vida por Cristo. A él se le presentó el mismo Jesús en el camino a Damasco, la historia es bien conocida.

Saulo era un hombre muy fiel a la ley, formado en el fariseísmo, y un duro perseguidor de cristianos. En esa tarea estaba cuando la poderosa luz de Cristo lo derribó de su caballo y lo cegó por completo.

Pero no solo fue la luz, fue la voz que escuchó, ciego, entre tanta luz: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. La voz debe haber sonado poderosa, pero amorosa, al punto que Saludo preguntó “¿Quién eres, Señor?”. Y es entonces que Jesús se revela ante él y le manda ir a la ciudad. Tuvo que ser llevado porque no podía ver.

Saulo ya no puede solo

El gran guardián de la ley, temido por los cristianos, ahora es un hombre que no puede valerse por sí mismo. Necesita que lo lleven a la ciudad porque él no puede ver.

Saulo en el suelo

Jesús lo derribó del caballo, de su seguridad; lo cegó la luz divina. A pesar de que Saulo conocía bien la ley, y la defendía ardientemente, aún no conocía la Buena Nueva. Jesús le indica que vaya a la ciudad a donde iba a capturar cristianos, y que ahí le dirían qué hacer.

No le dice “sabrás qué hacer”. Incluso para eso va a necesitar ayuda.

La conversión como signo de unidad

El anciano Ananías, hombre justo y respetado por todos, escucha el llamado del Señor para ir al encuentro de Saulo y ayudarlo. Pero Ananías conoce a este perseguidor de cristianos. Y es como que le dijera al Señor “me envías a alguien que nos odia”. Pero Dios tiene sus planes, y se lo dice: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel.”

Ananías tuvo que confiar en el Señor, porque por su propia razón no hubiera ido donde aquél que venía a la ciudad a apresarlos y castigarlos. Aceptó en su corazón el mandato del Señor de ir donde su hermano, aunque piense diferente.

Saulo recobra la vista

Y es precisamente en el cumplimiento de este llamado que, a través de Ananías, Dios libra de la ceguera a Saulo, quien se bautiza y se convierte en Pablo. Con un ardor renovado y fortalecido por aquél que lo derribó, proclamó el Evangelio hasta la muerte.

La unidad de los cristianos

No es coincidencia que la fiesta de la conversión de San Pablo se celebre el último día de la semana de oración por la unidad de los cristianos.

Recordemos que fue Pablo quien propuso a los apóstoles, Pedro incluido, que se bautice a los que no eran judíos como ellos, a los gentiles, porque Jesús había muerto por todos.

Hoy, más que nunca, los cristianos de todas las denominaciones debemos unirnos en oración por nuestro mundo, por la sociedad, por nuestras familias. El demonio está trabajando muy duro para atacarnos, y solo dejándonos derribar del caballo, cegar y ser hechos de nuevo, en unidad, podremos combatir con a fuerza del Señor y ganar batallas.


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Escuchemos la voz de la Iglesia, que nos invita a buscar la unidad, a convertirnos de nuestros prejuicios, sin dejar de ser fieles a la Tradición y el Magisterio.

Que la vida y conversión de Pablo nos animen a seguir ese camino, y ser luz en medio de la oscuridad.

Oremos

Dios todopoderoso y eterno, que por tu misericordia divina hiciste instruir a tu bendito apóstol San Pablo para cumplir con el propósito que le tenías asignado, lo llenaste con todo tu poder y la fuerza del Espíritu Santo para predicar, concedemos también a nosotros, por intermedio de su intercesión, que podamos servirte con temor y valentía, darte los frutos que te corresponden y así estar lleno de la comodidad de tu don celestial.

Por Cristo nuestro Señor. Amén


Fuentes:

  1. La Conversión de San Pablo. San Pablo México. https://sanpablo.com.mx/noticias/la-conversion-de-san-pablo_15
  2. Meditaciones: Fiesta de la Conversión de san Pablo. Opus Dei. https://opusdei.org/es/article/meditaciones-fiesta-de-la-conversion-de-san-pablo/

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