La paz como propósito de adviento

Cuando pensamos en el Adviento, los cristianos católicos pensamos de inmediato en que se acerca el nacimiento de Jesús, la llegada del Salvador prometido, y que tenemos que prepararnos para recibirlo. Es un tiempo para muchas cosas, también un tiempo para la paz, pero ¿realmente podemos encontrar paz en este mundo? En este artículo te contamos de tres espacios donde buscar y propiciar la paz.

Paz interior

Con frecuencia leemos en redes sociales, vemos en videos frases como “valora tu paz interior”, “aléjate de lo que amenaza tu paz interior”, “tu paz es tu decisión” y otros mensajes parecidos. Y te dan fórmulas para alcanzarla, pero casi ninguna habla de la verdadera fuente de paz: la presencia de Dios en tu vida.

Muchas cosas amenazan nuestra paz todos los días, y es natural que nos estresemos; pero si nuestra actitud cambia de contemplar permanentemente la amenaza a entregársela a Jesús, se sentirá menos amenazante. No desaparecerá y no dejará de ser amenazante de inmediato, pero sentir la seguridad de que Jesús está contigo, lucha contigo, te dará la confianza de seguir adelante y empezar a sentir paz en medio de la tormenta.

Paz en el trabajo

Una de las fuentes de mayor estrés y que nos hace perder la paz muchas veces es el trabajo. Es cierto que no podemos dejar de trabajar (San Pablo decía en la carta a los Tesalonicenses “el que no trabaja que no coma”), y que para muchos el trabajo que desempeña no es el más anhelado, pero tampoco podemos vivir en medio de una continua sensación de insatisfacción.

Levantarnos por la mañana, conscientes de que vamos a hacer algo que no nos gusta a un lugar que no nos gusta le quita la paz a cualquiera. Pero, si empezamos a agradecer incluso ese hecho, nuestra actitud hacia esa rutina cambiará; incluso empezaremos a ser más productivos. Agradece a Dios el trabajo que tienes, el lugar donde trabajas, los compañeros y jefes que tienes; eso tal vez no los haga mejores, pero poco a poco sentirás menos tedio.

Paz en la familia

Después del trabajo (incluso al mismo nivel o más tal vez), la familia es el lugar donde muchas personas pierden la paz. Los problemas cotidianos, domésticos, personales, hacen mella en la relación entre esposos, padres, hijos; al punto que algunos prefieren pasar el mayor tiempo fuera de casa para escapar de “esa molestia”.

Empieza a orar por cada miembro de tu familia, sobre todo por quien te causa más molestias e incluso dolor. Tu actitud hacia ellos empezará a cambiar, ellos tal vez no; pero al ver tu cambio ellos lo harán también, poco a poco.

Encontrar paz en este mundo cuesta, pero cuesta más ser instrumento de paz. La oración de San Francisco dice “hazme un instrumento de Tu Paz, donde hay odio, que lleve yo el amor, donde haya ofensa, que lleve yo el perdón, donde haya discordia, que lleve yo la unión (…); que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender (…) porque dando se recibe…”.

Entonces, para encontrar paz, seamos instrumentos de paz, de esa paz que solo Dios puede darnos. Ora por lo que te molesta, por tu trabajo, compañeros, tu familia. Si no sabes qué decir puedes rezar una decena del rosario de camino o regresando del trabajo, o en el preciso momento en que sientes que la paz se aleja de ti.

El Adviento es el momento preciso para intentar ser instrumento de paz, para preparar nuestro corazón y nuestro entorno para recibir el Príncipe de Paz.

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