Primer Domingo de Adviento: Comenzamos a prepararnos

Velas de Adviento

El tiempo de Adviento, que comienza luego de la Solemnidad de Cristo Rey, nos restituye el horizonte de la esperanza, una esperanza que no desilusiona porque está fundada sobre la palabra de Dios. ¡Una esperanza que no desilusiona simplemente porque el Señor nunca desilusiona!

Prepararnos para la venida de Jesús

Los dos primeros domingos de Adviento, meditamos la venida de Jesús al final de los tiempos. Aunque esto podría suscitar entre algunos temor y angustia, para todo creyente constituye un motivo de alegría, pues anhelamos la llegada del Salvador, cuyo Reino, que no tendrá fin, restablecerá la Justicia y la Paz.

Símbolo para reflexionar: la Corona de Adviento

Nos reunimos como familia alrededor de la Corona de Adviento, y encontramos en su forma circular un símbolo de la eternidad, y en su color verde la esperanza de que, con la venida de Jesús, llegarán también la paz y el gozo que no tendrán fin.

Santa María

Personaje para contemplar: María

El modelo para el primer domingo de Adviento es la Virgen María. Una simple joven, que lleva en su corazón toda la esperanza de Dios. En su vientre, la esperanza de Dios ha tomado carne, se ha hecho hombre, se ha hecho historia: Jesucristo. Su Magnificat es el cántico del pueblo de Dios en camino, y de todos los hombres y mujeres que esperan en Dios, en la potencia de su misericordia.

Dejémonos guiar por Ella que es madre y sabe cómo guiarnos; dejémonos guiar por Ella en este tiempo de espera y de vigilancia operosa.

Recemos pidiendo la virtud de la Esperanza

Reunir a la familia en un espacio silencioso en torno a la Corona de Adviento, si la tuviera, o alrededor de una vela. Encenderla, esperar unos segundos y hacer la siguiente oración.

Dios y padre bueno,

Nos reunimos hoy en familia alrededor de la corona de Adviento para compartir unos momentos juntos y cerca de Ti.
Queremos encontrarte en cada uno de nosotros, y en nuestro prójimo.
Queremos hallarte en el silencio, en la calma de la espera, en la serena noche, en el tranquilo amanecer.
Queremos pedirte que esta silenciosa meditación llene nuestros corazones, para que nuestro corazón se llene de la esperanza que viene de Ti.
Te pedimos hoy la virtud de la Esperanza, para que vivamos con la alegría de que nuestras vidas descansan en Tus manos amorosas.
Ayúdanos, para que este tiempo de Adviento podamos practicar la virtud de la Esperanza, y que esta práctica prepare nuestros corazones para el Nacimiento de tu Hijo en nuestro hogar.
Bendice Señor a mi familia, a mi pareja, a mis hijos, a mis padres y a todos quienes me rodean.

[Se puede pedir por intenciones particulares de salud, trabajo y otras necesidades]

Gracias Señor por escuchar siempre nuestras oraciones. Gracias por estar siempre cerca de nosotros.

Se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Amén.

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